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Países de la región tienen una cita en la XXII Conferencia de Zonas Francas de las Américas

 

Integrar a empresarios, accionistas, inversionistas, analistas de políticas públicas, asesores de incentivos, consultores y demás personalidades ligadas a las zonas francas en desarrollo es uno de los objetivos de la XXII Conferencia de Zonas Francas de las Américas, evento que reúne anualmente a un número de especialistas con la idea de conocer y discutir sobre tendencias, intercambio, oportunidades, desarrollo y desafíos de estos territorios que en cada país tienen perspectivas de impulso económico.

 

En esta oportunidad, aparte del intercambio y de las posibilidades de cooperación que surjan entre naciones a través de sus empresarios, están las metas de conocer los nuevos beneficios que aportan las zonas francas a nivel mundial, establecer relaciones y negocios business to business, b2b, entre las zonas francas y los posibles inversionistas, así como promover espacios de discusión sobre desafíos y desarrollo de esos espacios en países de la Región.

 

La programación se ha conformado con la participación de representantes de España, Costa Rica, Uruguay, Colombia y Chile, así como con la presencia, una vez más de Mohammed Alzarooni, Presidente de la Organización Mundial de Zonas Francas.

 

Tanto el temario como los invitados constituyen la oportunidad de conocer más de cerca este singular espacio de negocios e intercambio, pues tocarán aspectos relevantes para los interesados como las características del régimen de zonas francas en Iberoamérica, las zonas francas como enlaces de las cadenas productivas, el impacto y la importancia de las zonas francas en la competitividad de la región y las oportunidades de las zonas francas con inversionistas.

 

Las zonas francas y su propósito en algunos países

 

En un país, una zona franca es un espacio del territorio delimitado estratégicamente donde las empresas disfrutan de algunos beneficios tributarios, que en algunos casos es la exención del pago de derechos de importación, nacionalización de mercancías o exoneración de impuestos.

 

Por lo general, la conformación de una zona franca busca promover un movimiento económico en una zona alejada de los centros de comercio e industrias, con la idea de hacer más visibles esos espacios y promover su crecimiento y expansión mediante la actividad productiva, pues supone la generación de empleo y con ello un movimiento económico y financiero asociado al crecimiento poblacional.

 

Una zona franca, además, contribuye a activar y fortalecer el comercio internacional y a diversificar la oferta de productos, así como a darle valor a los asentamientos que la circundan y a generar beneficios socioeconómicos a los centros poblados adyacentes.

 

En Guatemala, país anfitrión de esta nueva edición de la Conferencia de Zonas Francas de las Américas, existe el régimen de zonas francas desde 1990, ya en 2015 existían 19 zonas francas operando con más de 250 empresas que albergaban más de 15 mil empleos directos y 32 mil empleos indirectos.

 

Por otra parte está República Dominicana, que según Forbes, revista especializada en negocios y finanzas, tiene los ejemplos más exitosos de zonas francas de la región latinoamericana, con 144 zonas francas especiales en todo su territorio, los cuales muestran el mayor número de puestos de trabajo directos generados: 163.147, y mayor cantidad de dólares producidos en exportación: 5,494 MM.

 

Los desafíos de las zonas francas en el mundo globalizado

 

Algunos de los desafíos que enfrentan las zonas francas en los países de América Latina, tienen que ver con los compromisos que algunas naciones han adquirido con otros países mediante la firma de tratados, acuerdos internacionales y las exigencias propias de los mercados nacionales e internacionales.

 

Actualmente, las zonas francas ya no son espacios únicamente dedicados a la comercialización de mercancía, sino que su alcance impacta además en el desarrollo y la transformación industrial competitivo, de allí que la exoneración de aranceles sea apenas uno de los beneficios que brinda un régimen franco.

 

La globalización está exigiendo a las empresas la expansión de sus zonas de dominio, por lo que existen muchos ejemplos de empresas que se han asentado en territorios extranjeros y que han alcanzado índices de crecimiento gracias a su ubicación en zonas francas.

 

En este artículo se hará referencia a tres casos exitosos de empresas internacionales asentadas en zonas francas de países de América Latina, y cuyo éxito viene dado por la visión de negocios, el sentido de la oportunidad y la explotación oportuna de ese espacio concedido para la expansión económica con beneficios tanto para la empresa como para la nación donde se instalaron.

 

Los casos son Furukawa, una empresa japonesa que desde hace cuatro años está instalada en la zona franca del pacífico de Colombia, desde donde amplía sus operaciones hacia el resto de la región latinoamericana; Olmué, empresa chilena dedicada a la producción de fruta congelada que exporta hacia Estados Unidos, Canadá, Australia, Corea, Guatemala, Argentina, Chile, República Checa, Alemania y Holanda, y Castem, empresa japonesa que fabrica herramientas especializadas para la industria automotriz, para la construcción y equipos médicos y que desde 2015 inició su expansión desde Colombia.

 

Sin embargo, uno de los grandes retos que enfrentan las zonas francas a escala mundial son las características de las competencias a nivel internacional, cuyo mejor ejemplo es la participación en las zonas francas de América Latina de China como principal país exportador y creador de puestos de trabajo en algunos rubros del sector industrial, específicamente del sector textil, por lo cual han surgido acuerdos de cooperación, bajo la premisa de que América Latina no tiene la producción textil que tiene ese gigante asiático, pero tiene el acceso a buena parte del mundo, por lo que la capacidad de negociación de los países de la región se pone a prueba y va a determinar los efectos positivos de las inversiones que se realicen.

 

La XXII Conferencia se convierte entonces en el escenario en el que los especialistas determinen las fronteras de las discusiones, aborden los desafíos y emprendan acuerdos, alianzas y vínculos estratégicos para hacer de las zonas francas los polos de desarrollo económico que cada país espera.

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